Coche bomba de ETA causa graves daños a la dede del Banco Guipuzcoano en Donostia.
Información publicada en GARA el 22 de junio de 2001.
ATENTADO EN DONOSTIA
Un coche-bomba causa importantes daños en las
instalaciones del Banco Guipuzcoano en Igara
Un coche-bomba hizo explosión sobre las 08.15 de ayer ante las instalaciones que el Banco Guipuzcoano tiene en el número 35 de la calle Portuetxe, en el polígono Igara de Donostia. La deflagración, que se escuchó a varios kilómetros a la redonda, causó importantes daños materiales, aún sin cuantificar, en la entidad financiera. Desde el Departamento de Interior de Lakua se informó que el vehículo, de cuya colocación alertó en llamadas a GARA y DYA un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de ETA, estaba orientado hacia la sucursal bancaria y aparcado frente a la valla exterior que rodea al Banco Guipuzcoano.H.R. - A.B. | DONOSTIA
Las instalaciones del Banco Guipuzcoano en el polígono Igara de Donostia sufrieron importantes daños materiales tras la explosión de un coche-bomba.
La deflagración se produjo sobre las 08.15, tres cuartos de hora después de que un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de ETA alertara en sendas llamadas realizadas a GARA y a la central de la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) en Donostia de la colocación del coche-bomba frente a la sede bancaria, sita en el número 35 de la calle Portuetxe. El comunicante finalizó su aviso con un «Gora Euskadi Sozialista».
Para las 08.00, la Ertzaintza acordonó la zona e impidió el acceso al polígono Igara, centro en el que, entre otras, se ubican empresas tecnológicas, sedes de entidades bancarias, GARA y ''''El Diario Vasco'''', y en el que desde hace tiempo está desplegado un dispositivo de vigilancia de la Ertzaintza y de empresas de seguridad privada.
Los efectivos de la Policía autonómica avisaron mediante megafonía a las personas que se encontraban en los edificios de Portuetxe, casi todas ellas en oficinas, de que permanecieran en el interior y no se acercaran a las ventanas. Los agentes desalojaron, además, a la veintena de empleados que a esas horas se encontraba en las instalaciones del Banco Guipuzcoano.
La explosión se produjo poco después y fue tan potente que se escuchó a varios kilómetros a la redonda. La onda expansiva desencajó las ventanas, destrozó todos los cristales y las placas de la fachada de las cinco plantas del edificio bancario y causó, además, desperfectos menores en inmuebles cercanos y en algunos coches estacionados en las inmediaciones.
Amasijo de hierros
El Departamento de Interior de Lakua informó que el coche-bomba, que quedó reducido a un amasijo, estaba orientado hacia el banco y aparcado de una forma determinada para dirigir la explosión hacia la entidad financiera. El vehículo había sido estacionado frente a la valla exterior del edificio, junto a unos contenedores de basura.
A lo largo de esa valla, el Banco Guipuzcoano tiene instaladas varias cámaras de video-vigilancia, si bien la Ertzaintza ayer no aportó información sobre la eventual grabación del momento de la colocación de la bomba.
En declaraciones realizadas mientras se mantenía el cordón policial, el responsable de comunicación de la entidad, Luis Arregi, afirmó que el Banco Guipuzcoano pudo seguir funcionando ayer «con toda normalidad».
Explicó que las instalaciones de Portuetxe acogen la sección administrativa y operativa y que no son las centrales de la entidad, que se encuentran en la Avenida de la Libertad de Donostia. Indicó, así, que el atentado «no ha afectado al funcionamiento de ninguna sucursal ni tampoco a la de Portuetxe».
Distintas agencias vincularon el atentado de ayer con una acción precedente, consistente en el envío de un paquete-bomba en octubre de 2000, a José María Muguruza, vicepresidente del Banco Guipuzcoano, además de miembro del Consejo de Administración de la Sociedad Vascongada de Publicaciones y presidente del Colegio de Abogados de Gipuzkoa.
El paquete un ejemplar de ''''El árbol y las nueces'''' con cien gramos de pólvora levantó las sospechas de Muguruza y fue desactivado por la Ertzaintza.
ETA enmarcó el atentado como una acción en «contra de los responsables de la opresión de Euskal Herria» y recordó a Muguruza que «silenció las denuncias oficiales» por las torturas sufridas por Fernando Elejalde tras su detención.
Contenía entre 20 y 25 kilogramos de dinamita
GARA | DONOSTIA
El coche bomba que hizo explosión ayer en el barrio de Igara de Donostia contenía, según los análisis preliminares de la Ertzaintza, entre 20 y 25 kilogramos de dinamita de la marca Titadine, tenía un temporizador y estaba orientado hacia el edificio del Banco Guipuzcoano, según informó el Departamento de Interior de Lakua.
La bomba estaba colocada en el capó del vehículo y se activó mediante un temporizador.
El automóvil utilizado en la acción, un Renault Clio blanco, fue robado el pasado día 16 en la localidad guipuzcoana de Hernani y portaba matrículas dobladas de Madrid. Las placas correspondían a un coche del mismo modelo y color que había sido dado de baja hace tiempo.
Fuentes del Departamento dirigido por Javier Balza señalaron que tanto por el método utilizado como por las llamadas alertando de su colocación, «el atentado es imputable a ETA».
A mediodía, los restos del coche-bomba permanecían en el lugar y efectivos de la Unidad de Investigación de la Ertzaintza seguían recogiendo muestras en el socavón que provocó la explosión y en los alrededores de la entidad bancaria.
Poco después, unidades de los Bomberos se trasladaron al lugar de los hechos para proceder a la limpieza de la zona, trabajos que también eran visibles en las primeras plantas del edificio del Banco Guipuzcoano, donde operarios reparaban las ventanas afectadas por la onda expansiva.
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